CIUDADANÍA Y BIEN COMÚN DESDE LOS POSTULADOS DEL LIBERALISMO ÁRQUICO
DOI:
https://doi.org/10.29327/1163602.7-54Keywords:
liberalismo, árquico, ciudadano, estadoAbstract
El liberalismo árquico, como enfoque intermedio entre la interpretación clásica y moderna de este tipo de pensamiento, se caracteriza por una representación melancólica de comprensión y análisis de la realidad. Una forma de pensamiento que, para los autores que justifican su existencia, se compone de un aspecto teórico, y no doctrinario, que necesita de la práctica política para ser considerado como una auténtica corriente. Entre sus argumentos destaca: el reconocimiento de la fragilidad de la comunidad por la propia imperfección del hombre y el rechazo a toda imposición que justifique el empleo de mecanismos jurídicos para la consecución de una sociedad perfecta. Describir el marco en el que desarrolla y ensalza el sentido de la realidad de esta forma de pensamiento es el objetivo de este trabajo. En él se describe como se identifica el liberalismo árquico con la acción del hombre sobre el hombre, para alumbrar a un tipo de ciudadano que se aproxima al concepto de persona y se aleja del de individuo. Donde está presente el sentido de generosidad, de donación, que demuestra que el hombre es un ser moral y que el único fin que legitima la política es el Bien Común, el bien de todos y de nadie en particular, independientemente de su posición social. Un orden que como indica Freund no es ni espontáneo ni artificial, sino que contempla el grupo social como conjunto de órdenes históricos concretos y particulares. En el que la persona vive inmersa en la realidad de lo político para interactuar mediante la política de las formas contingentes de organización. Unas formas diversas que surgen del orden, del conflicto y de la acción. Y donde la importancia de lo político no puede restar el protagonismo de la política, por ser algo que está más allá de las formas de gobierno o agrupaciones políticas diferentes.