LA REVOLUCIÓN DE LOS CLAVELES EN PORTUGAL Y SU EVOLUCIÓN POLÍTICA A LA LUZ DEL DISCURSO NORTEAMERICANO SOBRE DERECHOS HUMANOS
DOI:
https://doi.org/10.29327/1163602.7-36Keywords:
Portugal, Estados Unidos, Derechos Humanos, Administración CarterAbstract
El 25 de abril de 1974 dio comienzo el movimiento revolucionario que puso fin a casi cincuenta años de dictadura en el marco de la Segunda República portuguesa. El derrumbamiento del Estado Novo abrió un proceso político marcado por la incertidumbre, con diversas posturas en liza que trataron de controlarlo y cuya agenda no siempre era compatible. La revolución de los claveles fue observada con enorme preocupación desde Washington, ya que el Mediterráneo era un importante escenario de la Guerra Fría. Mandatarios como Henry Kissinger, por entonces secretario de Estado norteamericano, consideraban que los sucesos portugueses podrían tener un peligroso efecto contagio en otros países de la zona, postura que se intensificó en julio de ese mismo año con la Metapolitefsi en Grecia. Las relaciones establecidas entre los Gobiernos de Estados Unidos y de Portugal desde la revolución de los claveles hasta la consolidación de la democracia han sido suficientemente estudiadas por autores como David Castaño, Mario del Pero, José Freire Antunes, Rosa Pardo, Bernardino Gomes y especialmente Tiago Moreira de Sá, entre otros, consideramos que todavía es posible hacer alguna aportación de relevancia en lo que concierne a la democratización portuguesa y los derechos humanos. En 1976 se aprobó en el país luso un texto constitucional que, en su artículo séptimo, dedicado a las relaciones internacionales, recogía lo siguiente: “Portugal se regirá en las relaciones internacionales por los principios de independencia nacional, respeto a los derechos humanos, a los derechos de los pueblos, la igualdad entre Estados, la solución pacífica de los conflictos internacionales, la no intromisión en los asuntos internos de otros Estados, y la cooperación con todos los demás pueblos para la emancipación y el progreso de la Humanidad”. Un pasaje revelador y que pretendemos insertar en el discurso sobre la materia enunciado por la administración Carter desde su llegada a la Casa Blanca. Si hasta ahora está bien documentado, gracias a las investigaciones de Víctor Fernández Soriano, el peso que tuvo en las políticas europeas hacia Portugal su aceptación y respeto a los derechos humanos, el objetivo de esta comunicación será observar si efectivamente desde Estados Unidos también estas condiciones fueron importantes a la hora de establecer las bases de las relaciones luso-norteamericanas. Un propósito que además abre la puerta a poder contraponer el caso portugués con lo que hizo el presidente Carter hacia otros países del hemisferio occidental gobernados por dictaduras, como pueden ser los casos de Brasil, Chile o Argentina. Se trata, en suma, de insertar el caso de Portugal en un contexto donde la realpolitik propia de la Guerra Fría se veía modulada por las demandas sociales de que la democracia y, por ende, los derechos humanos pasaran a un primer plano.