El DERECHO A LA PRACTICA DEPORTIVA PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD

Authors

  • Raimundo Castaño Calle Facultad de Educación. Universidad Pontificia de Salamanca
  • Fernando González Alonso Facultad de Educación. Universidad Pontificia de Salamanca

Keywords:

actividad física, personas con discapacidad, derechos humanos, inclusión social, salud

Abstract

A lo largo de los años, se ha prestado atención creciente al papel del deporte en la promoción de la inclusión social y los derechos humanos de todos los miembros de la sociedad, incluidas las personas con discapacidad. El artículo 30 (5) de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad reconoce el derecho de las personas con discapacidad a participar en la actividad física y el deporte en igualdad de condiciones con los demás y pide a los Estados que permitan su participación, incluso protegiéndolos contra la discriminación y desmantelando las desigualdades estructurales en el acceso y financiación, en particular para garantizar la inclusión de niños con discapacidad y mujeres y niñas con discapacidad. La práctica deportiva, bien realizada, es beneficiosa para la salud física y psicológica de cualquier persona y, cómo no, de las personas con discapacidad. Existen estudios que relacionan el deporte con la estabilidad emocional, el funcionamiento intelectual, la memoria o la autoestima (Asis, 2018). La práctica deportiva proporciona ventajas físicas y psicológicas, siendo importante en la prevención y el tratamiento de los desequilibrios psicológicos. Desde la perspectiva de los derechos humanos, la educación física debe adaptar los contenidos de la misma con el fin de que todas las personas, en todos los momentos de su vida, tengan la posibilidad de participar en manifestaciones de movimiento, adaptando los contenidos de la misma y, sólo en casos evidentes de imposibilidad o riesgo, suprimir alguno de ellos. Es decir, que “las personas con discapacidad tienen derecho a practicar actividades deportivas en igualdad de condiciones con las demás personas” (Comisión Europea, 2011, 6), contribuyendo con ello a una sociedad más inclusiva y justa. Si se quiere trabajar la inclusión con personas con discapacidad y lograr un desarrollo integral, no se puede dejar de lado el deporte y la actividad física, pues con ello se conseguirá aumentar la calidad de vida de la persona a la vez que se trabaja el concepto de inclusión social (López, 2019). La Carta Internacional de la educación física, la actividad física y el deporte (2015) reconoce que  la diversidad cultural de la educación física, la actividad física y el deporte pertenece al patrimonio inmaterial de la humanidad y comprende el juego físico, el esparcimiento, la danza, así como los deportes y juegos organizados, informales, competitivos, tradicionales e indígenas. Así mismo, el artículo 1 (3) establece que se han de ofrecer posibilidades inclusivas, adaptadas y seguras de participar en la educación física, la actividad física y el deporte a todos los seres humanos, comprendidos los niños de edad preescolar, las personas de edad, las personas con discapacidad y los pueblos indígenas. Las personas con discapacidad enfrentan varias barreras para participar en actividades físicas y deportes, incluidos entornos físicos inaccesibles, barreras de actitud, la falta de equipo adecuado, apoyo, conocimiento específico de la discapacidad, información accesible y la probabilidad de costos adicionales. Como resultado, las personas con discapacidad tienen más probabilidades de estar físicamente inactivas y tener peores resultados de salud.

Published

2022-01-11